Posteado por: water we wait | 20 febrero, 2012

Nelspruit – Bulawayo, 553km en 7 dias.

Getting into Nelpsruit becomes hard because of the heat and the hills. It is the same thing until Polokwane. From there, northwards to Zimbabwe, the terrain becomes easier and flatter. Views are however much better. Being at Nelspruit, visiting Kruger NP becomes a must, as they are so close to each other. Kruger is so well organize and easy. We have the chance to stay at Estra and Wim´s home in Nelspruit and at Daleen´s (Estra´s sister) in Polokwane. The clear example that confirms that white people in SouthAfrica are the kindest and nicest we have ever met in this nearly two-year trip. Comparable to Columbians in SouthAmerica.

Llegar a Nelspruit se convierte en una tortura. Los últimos 30km de los más de 100km de la etapa son subidas y bajadas constantes y las pendientes son bastante severas. Nos ponemos los cortavientos de manga larga porque el sol nos está quemando los brazos y como consecuencia, no paramos de sudar. Pero cuando más duras son las condiciones, se nos aparece un ángel caído del cielo. Se llama Estra.

Semanas antes habíamos contactado con esta sudafricana para que nos alojase en su casa a través de ¨warmshowers¨, pero no teníamos confirmación. Una vez llegados a Nelspruit debíamos encontrar un internet café de estos y chequear los Emails por si teníamos su respuesta. No hace falta, se presenta justo cuando más lo necesitamos.

Tras una breve espera en el KFC (resulta que sólo estábamos a 1km de la ciudad cuando Estra aparece), llega con su 4×4 gigantesco. Ponemos en un tita las bicis en las parrillas y el arsenal de alforjas dentro. Su mansión en las alturas de Nelspruit nos espera.

No nos creemos la suerte que tenemos. Como tampoco nos podemos creer la mansión  en la que estamos. Una casa impresionante, enorme, preciosa. Esto, señoras y señores, es calidad de vida. Y…la suerte continúa, nos dejan su furgoneta para que nos vayamos al Kruger por unos días, a disfrutarlo otra vez.

De esta forma, 24 horas después de haber conocido a Estra y a Wim, nos vemos condiciendo la Volkswagen por la N4, con destino al Parque Nacional Kruger. Hay que decir que esta furgoneta tiene un sistema bastante complicado de alarmas y una dirección no asistida de las buenas que nos dan algún problema, pero bueno… En  plan verano azul, llevamos la tienda, una mesa, dos sillas, las esterillas, los sacos, ropa, comida y. por supuesto…la fresquera! Sólo nos falta la sombrilla vamos…

Pasamos tres días inolvidables conduciendo por los senderos del Kruger. Las mejores horas son siempre las primeras tras amanecer y las últimas al atardecer. Hace menos calor y los animales se dejan ver con mayor facilidad. Las demás horas son de mucho calor y pocos animales. Por primera vez, tenemos la suerte de ver leones cerca y sus rugidos nos sobrecogen. También vemos auténticas manadas de elefantes de unos 40 ó 50 cruzando delante nuestro, leopardos, etc…  En fin, un sitio recomendable 100

Ya de vuelta en Nelspruit, pasamos dos días maravillosos con la familia y en nuestra última noche, mientras conciliamos el sueño pensamos en lo mucho que vamos a echar de menos esta camita, esta habitación con su aire acondicionado y esta casa… De lo malo malo, Estra y Wim nos dejan la furgoneta para ir hasta  Petersburg, donde vive Daleen, la hermana de Estra, y es que íbamos a repetir el camino de vuelta de unos 450km… Qué más podemos pedir? Estamos convencidos de que veremos pronto en Hondarribia a Estra y Wim. Muchas gracias!

Camino a Polokwane...

Tras 6 horas de viaje y de interminables cuestas y montañas, llegamos a la casa de Darleen. Qué fácil es la vida con un GPS al lado. Daleen hace que nos sintamos como en casa desde el primer momento y no paramos de charlar. También nos hace cambiar el chip en un boleo y nos recomienda seguir hacia el norte, rumbo Zimbabwe. Teníamos pensado cruzar ya hacia tierras de Botswana, pero antes de acabar la deliciosa ensalada de pollo que nos ha preparado, tenemos nueva ruta. Todo pasa tan deprisa! Ya es de noche y tenemos que descansar. Mañana a las 8h am partiremos de nuevo. De nuevo…Gracias Daleen!!

Tras más de 100km llegamos a Louis Trichardt, en un día largo, pero fácil. Nada mal para empezar después de haber estado parados una semana. Además nos hace un día nublado.  Pero ya vemos la cordillera que tenemos que atravesar mañana…

no cruces la valla... que sino seras comido! ...

Nada más y nada menos que una hora y 20 minutos tardamos en subir el puerto a la salida de Louis Trichardt, pero es temprano y el sol no aprieta demasiado. Eso sí, sudamos como un buen Jamón de Jabugo. En la bajada atravesamos varios túneles y vemos varios monos. Llegamos a Mesina, último pueblo sudafricano. Zimbabwe nos espera.

calooooorrrrr....

A unos 18 km de Mesina, nos encontramos con el río fronterizo y con el puente que da nombre el primer pueblo zimbabuense, Beitbridge. Nos hace gracia la cantidad de monos babuinos (éstos con el trasero rosado) que merodean por los techos de las oficinas de los policías y cruzan la carretera de un lado a otro haciendo caso omiso a los coches. Con un nuevo sello en el pasaporte, decimos adiós a Sudáfrica.

Tras pedalear por terreno de nadie un par de km, vemos la interminable cola de viandantes que nos espera. Yo me pongo en la cola con los dos pasaportes e Idoia se queda afuera con las bicis. El calor aprieta de lo lindo. A medida que avanzo en la cola, le veo a Idoia sentada  en la acera, con las bicis a su espalda y aguantando las miradas de las decenas de negritos que van uniéndose a la cola. A menos de dos metros suyo, todos hablan, se ríen y comentan. Idoia aguanta. A estas alturas poco le intimida ya.

Entrar  en la oficina, y la temperatura se incrementa y el tufillo se apodera del lugar. Tanta gente es normal. Tras media hora de ventanillas, e idas y venidas, consigo el visado para los dos, por 30 días y por 30 USD por persona. El Dólar zimbabuense está devaluado y la gente no lo utiliza. Todo será Dólar americano o Rand sudafricano.

insectos...

Ya  en Beitbridge y con solo 10 dólares en el bolsillo, buscamos banco. Para variar, enfrente del cajero hay como 20 taxistas que nos miran cual leones a impalas. Nos damos media vuelta y buscamos otro banco. A los 5 minutos, estamos bajo el techo de una gasolinera por una chaparrada de impresión que hace todo se inunde. En media hora, escampa y volvemos a los 40 grados…y es que estamos en la zona tropical!! Nos enteramos que el único banco que acepta nuestras tarjetas es el Barclays, el de los taxistas… Pero esta vez, voy yo sin las bicis y disimulando cual gringo en Zimbabwe. Todo sale bien. Buscamos alojamiento.

Llegar a Gwanda, nos lleva dos días. La primera de estas noches la pasamos en un Guest House a unos 115km de Beitbridge.  En todo este trayecto ya vamos aprendiendo cosas. Por ejemplo, en los pueblos no venden agua, pero todos tienen coca cola. La gente del pueblo es muy amable y abierta. Siempre nos hacen las mismas preguntas, pero son muy majos y tienen muy buen humor. Y en los hostales, la mayoría no tienen duchas, sino bañeras. Y estos son en general caros.  No hay como en centro américa hostales para todos los gustos y precios.  Y en esta primera parte de Zimbabwe, se ven muchísimos Baobabs, árboles legendarios africanos con mil historias y leyendas bajo sus cortezas.

Baobab...

Los pueblos que atravesamos llegando a Bulawayo son cada vez más auténticos, con sus casas de base cilíndrica hechas de adobe o abono y el techo de esta paja marrón oscuro. Los niños nos saludan y nos dan ganas de pararnos y charlar con las familias. Pero las distancias son muy grandes y no podemos detenernos siempre que queremos. Además estos últimos 120km son mayormente de subida y se nos hacen duros bajo este sol matador. Siempre al lado de las vías del tren, avanzamos entre el bosque verde a ambos lados, así ha sido el paisaje desde que entramos en Zimbabwe. Nos cruzamos con vacas, burros y los pueblos son muy pequeños. Cuando paramos a comer bajo la sombra de los árboles vemos miles de hormigas, atentas a cualquier resto de comida que dejamos. Comemos pan de molde con nutella, de las pocas comidas que aguantan este calor agobiante. El agua que bebemos siempre está caliente.

rumbo norte...

La entrada a Bulawayo es bonita y la primera impresión es de ciudad bonita y cuidada. Siguiendo la tónica de esta parte deshabitada Zimbabwe, no vemos demasiada gente.

nos acercamos a la Coca Cola!

Hoy es domingo y la mayoría de comercios están cerrados. Nos alojamos en el primer hotel que vemos. Idoia tiene el primer susto, al abrir una de sus alforjas le sale de un salto una enorme rana del tamaño de mi mano. A saber cuánto tiempo llevaría ahí la pobre. Tras varios numeritos, la conseguimos dejar en el balcón. Pasaremos dos noches en Bulawayo.


Responses

  1. ¡¡¡Sencillamente, precioso!!!

  2. ¡¡¡¡¡¡¡Lo mismo !!!!!!Francamente nos ha encantado el capitulo de la novela que estamos leyendo,,y el video con la musica nos ha trnsportado al mismisimo parque..una maravilla…..


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