Posteado por: water we wait | 10 noviembre, 2011

Copiapo – Santiago, 861km en 11 dias.

El segundo día en Copiapó pasa de ser de relax a estresante. Mientras comemos en un comedor del supermercado, le roban el bolso a Idoia. Nos damos cuenta a los pocos segundos, pero no es suficiente y los cacos huyen. Damos vueltas por los alrededores, pero nada. Hablamos con los de seguridad, pero las cámaras no captan nada, estaban fijas en las cajas. Como último recurso ponemos una denuncia en la oficina de los carabineros, pero no nos dan ninguna esperanza. Los pocos que hay, están ocupados y no podemos continuar con la búsqueda, nos tenemos que resignar y sobre todo tomar nota para que no vuelva  a pasar. Por suerte, no había dinero, pero sí alguna tarjeta de crédito que enseguida cancelamos.  En fin…., estas cosas puedes pasar y… pasan!

Para llegar a Vallenar, la siguiente ciudad, dormimos en el desierto una vez más.

el desierto florido...

En Vallenar, un pueblo muy tranquilo recibimos un Email de Julia. Julia es una chica de Santiago con la que coincidimos en Cusco, Perú. Allí nos comentó que si pasábamos por Santiago que no dudásemos en ponernos en contacto y descansar unos días en su casa. De esta manera nos confirma que tenemos casa!! Qué ilusión…estas cosas son como un empujón para adelante.

Poco después de Domeyko, encontramos una posada ideal para pasar la noche. Nos dejan poner la tienda en el patio de atrás y sólo nos cobran las duchas. Esto para nosotros es perfecto, ya que las residencias y hostales son muy caros en Chile. Después de cenar, entramos en el restaurante y nos damos un festín a base de helado y coca cola.

siempre hay sitio donde colocar la tienda...

La Coca cola estos últimos días es como un regalo divino. Antes de llegar al destino que sea, solo visualizamos COCACOLA. Sera por el azúcar digo yo…

La verdad que nos resulta un poco agotador el viento y las interminables cuestas y sube-bajas…Un poco aburrido. Anoche la manada de, al menos 8 perros en la posada, no paro de ladrar y tampoco ayuda. Sin quererlo, acabamos el día en la Posta de la Caleta de Hornos, el mini hospital del pueblo. Y tenemos la suerte de encontrarnos con Luis, el paramédico. Enseguida nos ofrece una habitación y el patio de atrás para dormir.

Muchisimas gracias!

Nosotros nos metemos en la habitación y Juan y Alexandra, se conforman con poner la tienda atrás.

Cenamos en la cocina y Luis no para de contarnos anécdotas de sus pacientes. Por allá han pasado de todo, embarazadas a punto de parir, accidentados, en fin, todo tipo de pacientes y a cualquier hora. Echamos muchas risas. Igual que nosotros, parece que Luis disfruta con nuestra presencia y nos reímos mucho. Ahora, no pasa un minuto desde que tocamos la cama para caer redondos…

Tras un día corto de distancia, pero aburrido de narices, llegamos  a La Serena. Tras más de dos horas de búsqueda, encontramos un hostal perfecto. Pagamos 6000 chilenos por persona (9 Euros) y tiene internet, tele y es súper acogedor. La verdad que encontrar algo más barato es muy complicado. El tema del agua caliente en Chile, merece capítulo aparte. Es físicamente imposible calibrar el grifo de forma que el agua te salga templada. O te sale congelada o bien, arde. En la Serena pasamos dos días descansando. Nos esperábamos más de esta ciudad turística.

aguantan.. si que aguantan!!

Ir en bici por la Panamericana o Ruta5 tiene sus ventajas y sus contras. El arcén o berma, como le llaman aquí, es ancho y bueno para nosotros. El tráfico no es tan abundante y podemos ir tranquilos. Pero el paisaje es monótono y las posibilidades de salirse de ésta son difíciles. Es decir, la Ruta 5 está vallada a ambos lados y uno no siempre puede salirse y acampar donde quiere. Por suerte llevamos buenos mapas de las regiones de Chile y sabemos que hay un área de servicio cerca.

acampados en la estacion de servicios...

Cuando llegamos a esta Área de Servicio, nos llevamos la grata sorpresa de que hay duchas con agua caliente y gratis para el público. En la tienda de al lado nos cometan que nunca han oído nada de robos. En esta área, para la gente, camioneros y conductores para descansar y dormir. Tiene mesas y algunos árboles. Nos alejamos lo que podemos del servicio para poner las tiendas mínimamente ocultas y nos preparamos para cenar en una de estas mesas.

Yo no pego ojo a la noche. Prefiero acampar en sitios más alejados de la carretera y sin gente que merodee. Casualidad antes de meterme a dormir veo a un vagabundo buscando entre las basuras. Supongo que las bicis, las tiendas y las alforjas son un caramelo para él y bueno, pues paso la noche en alerta. Hay que decir que tenemos nuestros trucos para evitar que nos roben las cosas.  Muchos ciclistas que viajan sólos, meten todo su equipaje, incluidas las bicis, en la tienda. De esta manera, controlan todo. Para nosotros, esto es imposible por falta de espacio. Las ocho alforjas, más las 2 bolsas traseras, las metemos en la entrada, entre las dos puertas de la tienda. Y las bicis las ponemos tumbadas una encima de otra y candadas. También, nos aseguramos en estos casos, de que una rueda quede metida en esta entrada, que nosotros llamamos “hall”, y con un pulpo la atamos a la cremallera o a un gancho de la tienda, para que con cualquier tirón, la estructura de la tienda lo impida…o se tenga que romper. También ponemos trampas con pulpos entre alforjas para ponerlo más difícil y para que metan más ruido en caso de intento de robo. Por suerte no pasó nada. A la mañana le volvemos a ver mientras desayunamos y le invitamos a unos bollos de pan.

Otro de día plomizo de frio, nubes bajas y espesas, que ni sabes por dónde anda el sol. Mucha humedad y cómo no, viento. Y además, todos son cuestas, los llanos no existen. Echamos de menos países como Alaska o Canadá…nada que ver con lo que hemos visto hasta ahora de Chile. Esperemos que cambie a medida que bajamos al sur.  Después de más de 80km, llegamos a un peaje y vemos un poquito antes un cartel que pone “Bienvenido a descansar señor turista”. Se trata del jardín de “Doña Elsa”  una solitaria casa en el que hay mesitas  y sillas, y una botella de agua.

gracias a Dona Elsa!

Preguntamos en una casa al otro lado de la autopista y nos dicen que podemos acampar sin problemas. Nosotros encantados. Mientras ponemos las tiendas observamos las calaveras de ganado colgando de  todos los arboles del jardín, pero no le damos importancia. Hay muchos gatos y la propietaria, Elsa, no está en la casa, está en los Vilos.

Otra noche casi sin pegar ni ojo, y es que por alguna extraña razón, dentro de la casa, en la que no hay nadie, un tren eléctrico de juguete se pone en marcha esporádicamente durante toda la noche, metiendo el típico ruido de un tren en marcha. Por qué? Me preguntaba yo…Cómo? Quién lo activa?

Para más inri, unos pájaros se ponen a trinar en mitad de la noche y unos gallos a cantar. Muchas veces el canto de los gallos es para alertar a los dueños de que alguien o algo merodea por allá….En fin, me parece que ese día podía haber llamado tranquilamente a Iker  Jiménez, de tercer Milenio. A veces me acuerdo de mis nochecitas en Canadá y Alaska, que cada vez que amanecía y veía la luz del sol, daba gracias al Señor, por salvarnos de…. los “osos”.

Después de otro día de subidas y bajadas inmersos  en una espesa bruma llegamos a Los Vilos. Un pueblo costero del que no conocemos gran cosa. Por suerte preguntamos en el primer residencial los precios y nos convence desde el minuto uno.

una maravilla de lugar!

La enorme terraza con vistas a la playa y al mar hace que nos quedemos dos noches.

vistas desde la terraza..

Estamos a dos días de Santiago. La Ruta5 últimamente no da demasiadas oportunidades para acampar, así que nos conformamos con acampar la primera noche en el cruce al pueblo Catapilco. Aquí, entre árboles y sobre hierba, pasamos la noche tan ricamente.

Hoy podríamos llegar a Santiago, pero lo haremos mañana parta evitar llegar tarde y agobiados por el tráfico. Nada más salir nos encontramos con el Puente Melón, por el que nos prohíben pasar en bici.

que facil es cruzar el tunel asi!

Pero antes de empezar a subir la llamada “cuesta” camino alternativo al puente, aparece un camión de mantenimiento y nos sube a los cuatro en el remolque. De esta manera cruzamos el angosto y oscuro túnel.

El día resulta ameno hasta que alcanzamos la cuesta de Chilcas, en la que sudamos a gota gorda. A pocos km de allá, en Montenegro, vemos un cartel de “bebidas heladas de 2 litros por 600$” lo cual hace que nos paremos al ipsofacto.

cenando en Montenegro...

Casualmente, enfrente de la tienda vive Luis, un señor muy amable, que antiguamente rendaba piezas (habitaciones). De esta manera por unos7 Euros nos deja pasar la noche en su casa. Ducha, tele, cocina…qué más queremos!

Al día siguiente, de una manera sencilla nos ponemos ya en Santiago. 10km antes del centro tenemos la suerte de encontrarnos con un ciclista que nos guía hasta la mismísima Alameda, paseo emblemático de la ciudad de Santiago.

comiendo en Santiago!!!

En sus jardines comemos con Juan y Alexandra, y después de echar unas risas, nos separamos. Nosotros vamos a casa de Julia y ellos a casa de unos amigos. Hasta pronto amigos, esperamos veros pronto!!! ver ultimo video con ellos.

Tras unos 15km, y alguna otra vuelta de más, llegamos a la morada de Julia, en la zona de Ñuñoa. No pasará mucho tiempo en darnos cuenta lo súper simpática y adorable que es esta familia. Aaron (padre), Vicky (ama), Manuel (hermano), Pablo (Primo) y por supuesto Julia. Y la casa es preciosa, nos encanta!

Santiago es una pedazo de capital en todos los sentidos. Casi 6 millones de habitantes…que los palpamos en las horas punta en el Metro.

paseando..

Para mi sorpresa el Metro de Santiago de Chile está construido por CAF. En el centro recorremos las zonas emblemáticas como La Moneda, la Plaza de Armas…paseamos por la Ahumada…En fin, aprovechamos para comprarnos unos cortavientos impermeables por la lluvia y el viento que se nos avecinan en La Carretera Austral.

visitando Santiago...

También,  aprovechamos para cambiar la cadena, casete de piñones, pedales, cables, etc… a mi bici en la conocida C/ San Diego, donde hay miles de tiendas de bicis.

la bici de natxo esta apunto!

Es difícil conocer a fondo esta ciudad en tan pocos días, pero al menos, paseando por sus calles o viajando en el metro nos hacemos una idea de cómo se vive en la Capital de Chile.

La visita a Valpo(Valparaíso) es obligada y… no nos defrauda en absoluto. Sobre todo la parte de los cerros nos encanta, con sus coloridos, sus tranquilas terrazas con sus miradores y su aire bohemio.

Valparaiso, una belleza..

Además, de casualidad, sin saberlo, nos vemos en medio de una marcha universitaria en protesta por el sistema educativo que sufre el País entero.

marcha de los estudiantes..

Y es que los estudiantes llevan 7 meses  parados sin asistir a clases y con muy pocas esperanzas a la vista. En algunos momentos la marcha se vuelve peligrosa por la acción de los carabineros. Una experiencia más!! ver video.


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